Liam lleva bastantes meses en la prote ya, llegó de cachorro con sus hermanos, y ha ido creciendo aquí, sin el calor de un hogar.
La camada suspiros llegó con muchos miedos y eso les marcó a la hora de ser adoptados.
No habían tenido contacto con personas, de ahí sus miedos e inseguridad.
Es aún tímido y desconfiado pero, poco a poco, va descubriendo que las personas también saben dar cariño.
De momento no se deja manipular con correa. Necesita trabajo y constancia para lograr que lo haga.
Con otros perros es muy sociable, ha crecido en manada y necesita vivir con más perros, le dan seguridad y confianza.
Los hermanos que ya han sido adoptados han dado un cambio increíble para bien, es asombroso como la constancia, cercanía, apego, paciencia y sobre todo cariño ayudan a estos peques a mejorar esa inseguridad.