Nuestra preciosa Melody llegó muy asustada, sin haber tenido apenas contacto con las personas.
Todo era nuevo para ella, no sabía lo que era una caricia, un collar, un paseo.
Sin apenas contacto con las personas.
Pero gracias al amor, la paciencia y la compañía de otros perritos, ha cambiado muchísimo
.
Melody nos sorprende a todos: se acerca a pedir mimos, busca atención, juega con alegría y cada día está más segura y feliz.
Está en el momento perfecto para encontrar su familia: alguien con paciencia, con amor, y que la enseñe a descubrir lo bonito de la vida.