Día tras día atada en una zona de obra pasaban sus largas horas, sin apenas contacto humano, y mucho menos amor y cuidados mínimos que merece.
Llegó con mucho miedo, era todo nuevo y estaba muy perdida.
Ahora, aunque aún algo timida, es cariñosa, un amor, se deja acariciar, más cuando llevas chuches, se pone a tu lado, te da besos e incluso rechaza chuches por una caricia.
Kira es super lista, graciosa, simpática, y hasta ha aprendido a pasear con correa.